El precio de algunos videojuegos

Hay muchas cosas en este mundo realmente difíciles de entender: el precio en tienda de algunos videojuegos es una de ellas.

Hace unas semanas pagué cerca de 40 € por el Phoenix Wright, un juego de Nintendo DS realmente brillante. Tiene una duración de 10-15 horas; es decir, que me ha costado cerca de 4 € la hora de juego. Hace dos años mi hermano pagó cerca de 40 € por el Civilization IV, un juego de PC realmente brillante. Tiene una duración casi infinita; es decir, que lo que mi hermano ha pagado por una hora de juego al Civ4 es inapreciable comparado con lo que yo he pagado por Phoenix Wright.

Sí, las comparaciones son odiosas, pero lo que voy a contar a continuación es aún más sangrante. ¿Cuánto le ha costado a Capcom el desarrollo de Phoenix Wright? Tiene un buen guión y bonitos dibujos, sí, pero no es más que una aventura conversacional salpicada de torpes animaciones (muy expresivas, eso sí, no las cambiaría). ¿Cuánto le ha costado a Firaxis desarrollar Civilization IV? Estamos hablando de un complejo juego de estrategia que se ambienta en un gran mundo tridimensional estupendamente diseñado y animado. Ni punto de comparación.

Si cogemos la vara de medir que se utilizó para poner precio a Phoenix Wright, mi hermano debería haber pagado unos 1000 € por Civilization IV, y puede que me quede corto. La cosa empeora si además tenemos en cuenta que el Phoenix Wright de DS no es más que una reedición de un juego que había aparecido para Gameboy Advance, con algunas mejoras y un nuevo caso.

Los videojuegos son productos de lujo, son piezas de software, ergo, son caros. Pero algo malo ocurre cuando juegos como Phoenix Wright valen tanto como un Civilization IV: como no me creo que 2K Games pierda dinero con cada Civ4 vendido, tengo que llegar a la conclusión de quien quiera que distribuya Phoenix Wright (¿Nintendo quizás?) me está timando con total impunidad.

Lejos de rendirme a la piratería, prefiero usar este blog para lanzar un sonoro ¡Protesto! contra estas deshonestas prácticas (y si no, que venga alguien a justificarme el precio de Phoenix Wright). Quizás sea cierto: la culpa es nuestra por comprar juegos con un precio injustificable. Pero luego van las distribuidoras y nos amenazan con que no traen juegos a España porque no hay quien los compre. Claro, a ese precio...

23 de abril

23 de abril, día de Sant Jordi.
Es día del libro en la ciudad.
Libros. Rosas. Bolsas del Fnac.

Ha pasado un año desde aquel día
en que paseaba solo por las calles
entre libros, rosas y bolsas del Fnac.

Bajan por las Ramblas
vendidos en Catalunya
miles de libros y rosas
en bolsas del Fnac.

Es día del libro en la ciudad.



Edge nº12

Un año ya cumple Edge en España. Aitor Urraca, director de la revista, hace un breve repaso en a todos los logros de la versión española de Edge en este tiempo; sería una tontería que yo me extendiese en ellos. Hablaré de las cosas que a mi juicio aún quedan por pulir, pero eso será al final de esta entrada.

Primero quería comentar algunas cosas del número 12 de la revista que, embutido en un ruidoso plástico, ha llegado a nuestros kioskos con la portada prácticamente idéntica a su homónima inglesa. Un diseño tan fresco como el del pasado mes se lo merecía, desde luego.

Los creativos de la industria de los videojuegos suelen estar subyugados a las empresas editoras. Por una parte es lógico: ellas son las que, en teoría, más arriesgan. Por otra parte, esto resulta contraproducente para un negocio que sufre una crisis de nuevas ideas. Por fortuna, parece que los tiempos están cambiando: Nintendo inventa nuevas formas de jugar, EA se abre a experimentar con nuevas franquicias, Microsoft abre su bazar de Xbox Live! a los indies que descubren el poder de XNA, y nacen editoras como Gamecock, pensadas por y para los desarrolladores. Reportaje de cuatro páginas para los excéntricos Mike Wilson y Harry Miller, fundadores de esta nueva editora; os recomiendo echar un vistazo a los títulos que están preparando. Puede que también la locura barroca y oscura construida bajo el cielo de Metrónome necesite a gente como estos dos soñadores para salir adelante.

La estrella de este número son los muñequitos de trapo de Little Big Planet. Lejos de la fanfarria de Final Fantasys y Metal Gears que alimentan la expectación de los fans de la Playstation 3, esta pequeña gran idea (junto con la Playstation Home) ha sido un gran golpe de efecto de Sony en la pasada Game Developers Conference. El fantástico uso de la física y el modo multijugador tanto en el diseñador de niveles como en las propias fases en sí mismas sirven de base a la jugabilidad más divertida que he visto en un juego de PS3 hasta ahora. Por fin parece que Sony reacciona.

Un poco más adelante tenemos una entrevista con Dave Perry (creador de Earthworm Jim), que sigue en activo a pesar de haber salido casi apaleado de su juego basado en la franquicia Matrix. Actualmente dirige tres empresas y cinco MMO, mientras prepara un concurso de diseño de videojuegos a nivel mundial. Lo de este concurso es una completa locura: consiste en una especie de operación triunfo de jóvenes diseñadores, donde todo el mundo puede participar para construir entre todos un MMO. Digo yo que si en nuestro proyecto para el Máster de Creación de Videojuegos fue difícil ponernos de acuerdo cuando éramos tan sólo cuatro las voces cantoras, un coro de varios miles de personas participando en la dirección de un juego debe de ser una pesadilla.

Otro proyecto interesante de Dave consiste en crear una especie de ebay de inversores. Game Investors consistirá en un servicio donde los desarrolladores venderán sus proyectos y los inversores apostarán su dinero por ellos. Es una cosa bastante rara y habrá que esperar a ver cómo se implementa. Cambiando de tema, me llamó la atención la idea que tiene Perry de la publicidad en los videojuegos: ¿vosotros veríais bien que Coca Cola os regalase una espada de repente en vuestro MMORPG favorito? Dave sí.

Bueno, se me alarga el artículo, así que voy terminando con un último comentario sobre este número. Hay que quitarse el sombrero ante el nivel que están cogiendo las cartas que llegan a la redacción de Edge. Pero lo más divertido son los comentarios extraídos de su foro online, siempre con ese humor tan ácido que despierta más de una sonrisa.

Pues ya llevamos un año con Edge en España. Pero a pesar de todo este tiempo, persisten aún algunos errores de traducción/redacción en bastantes artículos de la revista. No son como los del primer número, pero siguen siendo inaceptables. El tratamiento que se hace de la industria española está bien, pero se echa en falta alguna columna de opinión de ámbito más nacional. Cambiar las notas otorgadas a algunos juegos por la versión inglesa es un grave error, sólo justificable si el juego hubiera sido reanalizado por otra persona. Y por último, la sección de cartas de los lectores es demasiado corta. Por lo demás, que Edge siga así por otros 12 números más.

Vale la pena esperar

Sí, vale la pena esperar. Vale la pena mantener guardada nuestra tarjeta de crédito, salir a dar un paseo, dejar aparcado nuestro coche en el garaje. Sí, vale la pena hacer todo eso antes que comprar ahora una consola de nueva generación.

Una semana después de que los medios de comunicación españoles hayan convertido el lanzamiento de Playstation 3 en nuestro país en un evento nacional, voy a hablar un poco de las sensaciones que se respiran respecto a cómo van las cosas en la nueva generación de consolas y de por qué aún es demasiado pronto para comprar alguna de ellas.

Empiezo con Wii. Tras la excelente salida el año pasado, que ha servido a Nintendo para colocarse hoy con cerca de 4 millones de consolas vendidas en todo el mundo, se comenta aquí y allá que la Wii está perdiendo fuelle. Es normal que tras la salida de una consola haya un bajón en la calidad de los títulos que salen a los pocos meses, pero a día de hoy el futuro de Wii se presenta aún lleno de incertidumbre y, lo que es peor, oscuro para los jugadores más hardcore que hayan adquirido una el día de lanzamiento. ¿Qué superproducciones tiene Wii en el horizonte? Super Mario Galaxy y Metroid, cuya fecha de salida aún no ha sido fijada. El catálogo de Wii, mientras, se llena de party games, refritos de la generación actual y alguna pequeña joyita que puede estar bien para pasar un rato corto, pero por la que pagar 60 € puede ser demasiado.

Y si Wii tiene un futuro oscuro, el de Playstation 3 está completamente nublado. Sony ha perdido la confianza de muchos usuarios y de la prensa en general, y hemos tenido que esperar hasta la pasada GDC para vislumbrar algún rayo de luz en su política comercial. Los 600 € establecidos como precio tampoco han ayudado a disparar las ventas, precisamente. En este contexto, PS3 parece la bestia dormida que en teoría debería superar en potencia a su rival directa Xbox360, pero que la terca realidad se empeña en despertar lo contrario. No se sabe si existe o existirá algún estudio capaz de despertar el presunto potencial oculto de la bestia, pero mientras, semana a semana, Sony pierde exclusivas que hasta hace poco se daban por hechas. Con los nuevos sistemas de compresión de megatexturas y de vídeo, uno se pregunta si de verdad necesitamos el Blu-Ray (o el HD-DVD). Pero si lo que sobre todo debemos mirar de una consola es su catálogo, a pesar del tiempo transcurrido, el de PS3 a fecha de hoy no es tampoco para tirar cohetes.

De todas las consolas de nueva generación, aquella cuya compra podría estar más justificada es la Xbox360. Con un año de antigüedad en el mercado es la que presenta un catálogo más sólido, y unas perspectivas de futuro bastante halagüeñas. Pero ha jugado con la ventaja de haber salido bastante antes; ahora es cuando empieza la carrera de verdad, cuando Microsoft debe demostrar que su consola vale realmente lo que pone en la etiqueta. Ya se ha convertido en el ojito derecho de muchos jugadores hardcore, pero su catálogo es aún algo monótono. Se podrá argumentar que con Xbox Live! la variedad de títulos es muy extensa, pero personalmente no pago 450 € para luego jugar al Geometry Wars. Y a pesar de la seguridad que muestran los directivos de Microsoft en sus declaraciones, la noticia de una nueva revisión de la X360 (la versión Elite), que será lanzada en breve en EEUU, parece indicar que aún no tienen demasiada confianza en su producto.

Aún hay que darle tiempo a la nueva generación. Antes de decantarse por una consola u otra y luego llevarse una desagradable sorpresa. Fui uno de los primeros en comprarme la PS2 cuando salió en España, y posteriormente acabé arrepentido de haberme adelantado tanto. Las consolas tardan en arrancar y el mercado es impredecible. Si esperamos un poco, podremos decidir en base a catálogos mejor asentados y estrategias mejor definidas. Y entonces, si realmente tenemos ganas, quizás sea el momento de pasar a la nueva generación.

EDITO: Corrijo un error gramatical.

Edge nº10 y nº11

Pues sí, que se me echan las Edges encima, y ya voy con dos (si no contamos la de este mes) de retraso. Como no tiene mucho sentido analizar las revistas a fondo (a quienes no las hayan leído lo que pueda decirles les importará más bien poco, y los que sí las hayan leído, probablemente, también :)) creo que lo mejor es que aproveche un poco para añadir mis propios comentarios sobre algunos de los artículos que me han llamado la atención.

Comenzamos con el número 10, que tiene una portada realmente preciosa. Claro que el mérito no es todo de Edge, sino de los artistas que trabajan en Square-Enix. Final Fantasy XII es tema de portada por ser uno de los ganadores de los premios Edge, que selecciona a los mejores videojuegos del año. Por cierto, si prestáis atención a la portada, veréis que la gente que camina al fondo no proyecta sombra en el suelo. Curioso.

Ganador absoluto a mejor juego del año: Final Fantasy XII. Se quedan a las puertas Okami y Twilight Princess. Como siempre, los ganadores son discutibles. El problema que creo que ha tenido este Final Fantasy XII es que llevamos mucho tiempo esperándolo (casi desde Final Fantasy X), y se ha acabado creando demasiada expectación, con lo cual es difícil que cualquier juego esté a la altura. Se pueden criticar muchas cosas de FFXII (que si la historia no profundiza en los personajes, que su desarrollo flaquea a mitad de partida, etc), y probablemente, no sean críticas desencaminadas, pero debe quedar claro que FFXII es un juego sobresaliente: la historia es buena, la ambientación es excelente, el sistema de batalla es una apuesta arriesgada —dentro de lo que es la tradición Final Fantasy y todavía más en la tradición de RPGs orientales (con sistemas por turnos por veces realmente ominosos)— y muchas otras cosas que pesan más que los puntos negativos que tiene el juego (cuya producción no estuvo exenta de dificultades).

De todas formas, va a ser difícil un Final Fantasy supere algún día al tan sobrevalorado Final Fantasy VII, sobre todo porque la gente, cuando habla del juego protagonizado por Cloud y compañia, no habla del Final Fantasy VII que salió en las tiendas en 1997, habla del Final Fantasy VII que recuerda, edulcorado por la nostalgia de la niñez y por nuestra mala memoria. Prácticamente es lo mismo que le ha pasado a Zelda Twilight Princess: muchos esperaban con ansia un nuevo Ocarina of Time y no han sabido apreciar este nuevo Zelda en todo su esplendor. Mi consejo: por favor, dejad descansar a los clásicos.

Bueno, paso ya a hablar un poco del número 11. Con portada y reportaje dedicado a la saga Metal Gear Solid, no ha sido un número especialmente reseñable.

El primer artículo realiza un repaso de cómo ha ido la industria el año pasado, y me ha llamado la atención una de las cosas que se mencionan en una columna lateral, hablando de los MMOG. Concretamente, donde habla de World of Warcraft, es interesante saber que:

Uno de los mitos que siempre se cuentan en este contexto es el hecho de que World of Warcraft, que concentra alrededor de la mitad del mercado de suscripciones MMOG, es un negocio que produce mil millones de dólares. Un rápido vistazo sobre las cifras financieras de su propietario, Vivendi Games, sugiere lo contrario [...].

La razón de que no se cumpla la simple regla de multiplicar los 7,5 millones de jugadores por los 12 euros al mes que cuesta la suscripción es que más de la mitad de jugadores de WOW está en la China. No sólo pagan una tarifa mucho más reducida (alrededor de 2 céntimos de euro por hora), sino que pagar una tarifa por hora tiende a reducir la duración del juego.


Hay también un par de artículos dedicados a XNA, plataforma de desarrollo amateur de videojuegos. Creo que merece la pena aunque sea echarle un vistazo; es lo que tengo pensado hacer yo en cuanto termine el desarrollo del juego para el concurso de Nae (si lo logro terminar, que ahí le ando). Y aprovecho para decir que el que quiera colaborar conmigo, que por mí no hay problema, sólo hay que aprender algo de Fénix y echarle ganas (aviso de antemano que la idea básica del juego, ya está bastante decidida y no creo que haga más cambios).

Por cierto, Edge está prestando bastante atención a distribuidores y productores españoles, incluso también al propio concurso de Nae, del que aparece una reseña al final en la sección de cartas Fórum. Pero antes de llegar a las últimas páginas de la revista, están las columnas de opinión. Jeff Minter, en El progreso de Yak, se ha unido a las críticas que recibió el número de Edge dedicado a la PS3, ya que el tema le tocaba bastante de cerca (él y su empresa crearon las visualizaciones de la X360). Aunque no tengo muy claro a qué se refiere con "visualizaciones" (imagino que son los skins de los menús de la consola), llama bastante la atención que un columnista muerda un poco la mano que le da de comer, por así decirlo. Está claro que el Sr Biffo no es el único que no se corta :).

EDITO: Cambio el título a cursiva.

Microsoft University Tour 2007


Este jueves tuvo lugar una conferencia del Microsoft University Tour 2007 en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de la Universidad de Santiago. Como el evento estaba centrado en .NET, en el trabajo nos recomendaron ir. En esta entrada os contaré mis impresiones, pero aviso ya de antemano: voy a ser un poco técnico.

El salón de actos donde se celebró la conferencia se hizo demasiado grande para las 40-50 personas que fuimos allí. Aunque habían prometido camisetas y CDs al final de la conferencia, la asistencia no fue demasiado alta.

En la primera media hora de la conferencia, una evangelista de Microsoft se dedicó a describirnos por encima las bondades de .NET. Lo de evangelista es una profesión que suena un poco fuerte, pero creo que es algo más común en Estados Unidos. No es más que un nombre rimbombante para alguien que se dedica a dar conferencias e intentar venderte un producto.

De esta primera charla, me sorprendió la parte en la que explicaban lo que no era .NET. Según ella, .NET no pretende comerse a Java, .NET no pretende acabar con Linux y, aún más importante, .NET no es un instrumento de Bill Gates para dominar el mundo. Con esto me quedó claro que Microsoft es consciente de todas las críticas que recibe desde la comunidad de software libre y que, en esas lides, va un paso por delante de ellos.

La estrella central de .NET es Visual Studio 2005, quizás uno de los mejores programas de Microsoft y un excelente IDE de programación. Está tan integrado con .NET que es difícil entender .NET sin la ayuda de Visual Studio, lo cual es, en mi opinión, un arma de doble filo.

Tras un repaso por encima de la plataforma .NET, un representante del Club .NET de Albacete (¿o era Oviedo?) se extendió hablándonos de la parte de .NET dedicada a la creación de páginas y aplicaciones web: ASP.NET y AJAX. El hombre se enrollaba como una persiana, tanto que acabó comiendo tiempo al resto de las conferencias.

La gracia de ASP.NET es que permite construir páginas web prácticamente como si fueran formularios de Windows (como se haría en un editor de GUIs) e, incluso, programar el comportamiento de cada elemento de la página web (denominados controles según la terminología de Microsoft) en C#. Posteriormente, el servidor ASP.NET traduce el código C# a javascript cuando se carga la página por primera vez (nos hizo una demostración programando en unos cinco minutos una etiqueta embebida en una página que mostraba la hora del sistema).

La integración de ASP.NET con AJAX es poderosa, y por ello, potencialmente peligrosa y confusa. En uno de los ejemplos que nos mostró en directo creó una clase con un único método que devolvía sencillamente un string. Por otra parte, programó un control en una página web que llamaba al método de esa clase y mostraba el contenido del string en una etiqueta. Todo esto sin abandonar C#, con lo que finalmente resultaba muy difícil saber qué había realmente por debajo. De hecho, quise cerciorarme y se lo pregunte al hombre, que no parecía querer entrar en detalles: como suponía, se genera un código javascript en la página web que hace una llamada remota al método de la clase almacenada en el servidor ASP.NET. Toda este mecanismo queda oculto (incluso diría que ofuscado) cuando se está programando, y no me parece bien.

La siguiente parte de la conferencia versó sobre la creación de interfaces 2D y 3D utilizando Windows Expression Tools y la nueva arquitectura Windows Presentation Foundation (que ha aparecido junto a Windows Vista, pero también se puede utilizar sobre Windows XP SP2). Dos eran las principales novedades de WPF: se han reducido el número de controles (widgets) a lo más básico (botones, menús, etc) y ahora se puede embeber de manera sencilla cualquier elemento multimedia (fotos, vídeos, audio, 3D, etc) dentro de un widget.

Crear botones animados es bastante sencillo, así que como decía el compañero de trabajo que tenía al lado, preparaos para ver dentro de poco interfaces de lo más horteras que pueda haber —quizás venga bien un poco de caos para que finalmente el diseño de las interfaces esté definitivamente en manos de diseñadores gráficos (o de gente que tenga un mínimo de gusto estético)—. Los planes de Microsoft, además, consisten en extender WPF a las páginas web y a otros sistemas operativos.

La penúltima charla trataba sobre aplicaciones móviles, el problema es que apenas hubo tiempo para hablar de nada. Nos hicieron un par de demostraciones triviales (como "construye un navegador web arcaico en cinco minutos") y nada más. Dado que ahora mismo es mi ámbito de trabajo, no vi nada que me pareciese realmente innovador.

Para terminar, la parte de la conferencia que más me interesaba, XNA, la herramienta de programación de videojuegos de Microsoft para amateurs, fue sólo un corto resumen muy por encima. Nos mostraron algunos vídeos de juegos que se han hecho o se están haciendo con XNA (había uno de carreras que bien podría colar por un juego nex-gen), nos hicieron un pequeño ejemplo con una nave moviéndose por un escenario 3D vacío y poco más. Todo muy fácil, todo muy fácil, hasta que de verdad te pones a ello. De todas maneras, XNA me ha llamado bastante la atención y un día de estos tengo que ponerme un poco más en serio con él.

En resumen, .NET es una excelente plataforma de desarrollo de software, siempre y cuando uses productos de Microsoft para trabajar con ella. La integración entre las herramientas Microsoft es tan transparente que a veces me parece incluso contraproducente, dado que no puedes ver con claridad cuál es la magia negra que mantiene todo unido y funcionando. Como comentaba hoy mi tío, la idea de Microsoft es crear un framework donde puedas construir aplicaciones mucho antes que en cualquier otra plataforma, aunque después funcionen como funcionen.

Diseccionando English Training

Uno de los tipos de artículos que quería colgar en el blog eran análisis de videojuegos. Más que análisis propiamente dichos (con descripción de características y nota al final), pensaba más bien en escribir algunos comentarios sobre algunos juegos que me habían llamado especialmente la atención desde el punto de vista de diseño de videojuegos.

He decidido llamar a esta serie de artículos «Diseccionando...». Es quizás ambicioso por mi parte decir que voy a diseccionar (léase, tratar con detalle) cada uno de los videojuegos que pase por esta sección: para realizar un análisis tan completo me llevaría mucho tiempo y, además, no tengo el bagaje suficiente como para ponerme a ello. Lo que quería expresar con «Diseccionando...» era más bien que me voy a centrar en ciertos puntos de cada juego que son claves a la hora de construir una experiencia jugable.

Comienzo, pues, esta serie de artículos con English Training (para la Nintendo DS). Algunos consideran que estos juegos, en la misma línea que Brain Training y similares, no son juegos, o son no-juegos. Sin embargo, he podido observar que English Training sigue de manera elegante los principios básicos de diseño de videojuegos.

English Training se vende como un juego educativo para practicar y mejorar inglés. En realidad, las limitaciones técnicas lo convierten en un producto adecuado únicamente para practicar listening, pero desde luego no para aprender inglés desde el cero. English Training apenas trata alguna de las otras partes que suelen entrar en el típico temario del inglés, como speaking, reading o grammar. Por tanto, si no sabes inglés, English Training no te servirá para nada; si estás aprendiendo inglés, English Training puede ayudarte a mejorar tu listening; en cualquier caso, es una buena excusa para mantener contacto diario con el inglés.

La mecánica del juego consiste básicamente en realizar transcipciones de frases o palabras que nos dicte la consola. El jugador escucha la frase y después intenta escribirla en la pantalla inferior letra a letra, mientras la pantalla superior muestra cómo la frase se va completando. English Training utiliza el reconocimiento de escritura como pieza fundamental de un juego de adivinación que pueda ser fácilmente asimilable por cualquier persona (¿quién no ha jugado nunca al Ahorcado?).

Cada ejercicio individual del juego se divide en dos partes: dictado de una palabra y, posteriormente, dictado de una frase con esa palabra. El dictado de la palabra sirve para preparar, de forma sutil, un contexto que, aunque mínimo, ayuda considerablemente a la comprensión de la frase que vendrá a continuación. En este sentido, podemos hablar de una aproximación a cómo funciona el mecanismo de interpretación auditiva y filtrado de ruido que utiliza el cerebro durante la comunicación oral.

Al terminar un ejercicio, English Training ofrece dos tipos de respuestas: cuando el jugador acierta, recibe una felicitación bastante efusiva, como por ejemplo, «Wow!» o «You're clever!» (sic). Por contra, cuando el jugador ha sido incapaz de resolver el ejercicio y ha tenido que pulsar el botón de «pista», recibe al final un sonoro abucheo. Podría considerarse que esta forma de implementar el mecanismo de acción-respuesta (base de toda jugabilidad) como exagerada e, incluso, cómica, y en cierto sentido, así lo es. Pero el sistema funciona excelentemente: es díficil no sentirnos más inteligentes cuando completamos un ejercicio con éxito, o algo culpables cuando no tenemos más remedio que pedir una pista —afortunadamente, English Training volverá a insistir en los ejercicios que hayamos fallado pasado un tiempo, dándonos la siempre bienvenida oportunidad de resarcirnos.

Para que el jugador observe sus progresos, English Training pone a su disposición gráficas donde se muestra la evolución de los ejercicios completados a lo largo de los días. Además, cuando el jugador termina los ejercicios del día, coloca un sello en el día del calendario. Estos dos elementos recrean muy bien la ilusión de progreso, que sirve como elemento adictivo para jugar un día sí y otro también.

Muchos videojuegos suelen tener enemigos poderosos y terribles conocidos como jefes o bosses. English Training no es menos: se denominan exámenes. Son una serie de ejercicios de dificultad elevada que se realizan contrarreloj. Al final (cuando toque la campana), tendrás una nota que indicará tu «nivel de inglés». El hecho de que al cargar la partida todos los jugadores puedan ver cuál es la nota de cada uno actúa también como un buen revulsivo para seguir practicando.

Para evitar la monotonía, English Training sorprende de vez en cuando al jugador con ejercicios que se salen del estándar del juego, más como divertimento que como auténtico valor didáctico. Además, English Training está provisto de un surtido de minijuegos relacionados (cómo no) con la práctica de escribir palabras en la pantalla inferior —minijuegos que se van liberando según avanzamos en el modo normal de juego.

Lo verdaderamente sorprendente de English Training es su habilidad para construir un videojuego sin la necesidad de crear su propio lenguaje, sino tomando diversas ideas y conceptos presentes en la cultura popular. El ahorcado, los ejercicios, los exámenes, las felicitaciones, los abucheos, la campana, las gráficas, etc son, a fin de cuentas, mecánicas y signos que cualquier persona conoce. No hay personajes, ni enemigos, ni escenarios, ni puntuaciones (al menos, a primera vista), ni fichas que se mueven por un tablero, ni ningún otro elemento que pueda ser habitual para el jugador medio. No es necesario haber jugado antes para coger el juego y empezar a disfrutarlo. Ésa es la belleza de English Training: cómo ha conseguido utilizar y convertir elementos de lo cotidiano para diseñar un videojuego accesible para todo el mundo.

Edge nº9

Dispuesto a batir el récord de artículos en mi blog publicados en un mes, termino enero hablando del número 9 de Edge, publicado en diciembre del año pasado. Hay varios puntos que destacan bastante en este número, pero uno más que los demás.

Playstation 3. A estas alturas, la redacción española de Edge estará ya acostumbrada a que cada vez que en la revista se pone un comentario que hable bien de la nueva consola de Sony, sus ecos reboten por todos los foros españoles de Internet dedicados a los videojuegos, sirviendo de alimento a las constantes riñas del tipo «mi consola es mejor que la tuya» en las que tanto gustan participar esos jovencitos que ahora llaman fanboys. Estas riñas suelen terminar, por cierto, con un «se te ve el plumero». Aunque muchas veces también empiezan con un «se te ve el plumero». Al final, digas lo que digas no sirve nada porque siempre «se te ve el plumero».

Era de esperar pues, que un artículo entero dedicado a la Playstation 3, hablando bien de Playstation 3, no sólo retumbe por toda la «foroesfera», sino también que se convierta en un terremoto de grado 7, con cataclismos y maremotos de posts a porrillo. Al final, tampoco fue para tanto. Se cayó el servidor de Meristation durante una semana, pero no está claro que Edge haya tenido alguna culpa.

«Bueno, Julián, déjate de chorradas y dinos de una vez: ¿Es el artículo de Playstation 3 tendencioso?» Je je. La gente, en general, opina que sí. ¿Y qué opina el autor de Garthofismos al respecto? Bueno, tras leer el artículo dos veces, yo digo que las acusaciones han sido algo exageradas. Quizás el error de este artículo ha sido plantearlo como una comparativa PS3 vs. Xbox 360 en la quedara mejor PS3, antes que hablar de la PS3 a secas.

Hay otros artículos que merecen la pena de destacar, como el dedicado al juego multijugador y a la animación. El primero hace un repaso a cómo han implementado algunos juegos el modo a dos o más jugadores; en el segundo me ha sorprendido saber que Andy Serkis (conocido por sus papeles como Gollum y King Kong) tiene su propio estudio especializado en captura de movimientos.

Para terminar este comentario, Edge incluye al final de la sección de cartas un pequeño cómic, llamado Crashlander. En los últimos números ha criticado bastante a Sony. El de diciembre no es menos, pero esta vez me ha parecido bastante divertido.

EDITO: Corrijo algunos errores.

Heart of Darkness

Hoy voy a ponerme las pilas nostálgicas de ion-litio (por cierto, blog que recomiendo) para rendir un pequeño homenaje a uno de esos grandes videojuegos que han pasado con más desgracia que fortuna por el mercado. Me estoy refiriendo al gran Heart of Darkness.

Estamos en el año 1998, final de milenio. Commandos se ha convertido en el juego estrella en España por derecho propio, los motores 3D empezaban a florecer, llegaba a las estanterías el reconocido Unreal y Playstation era ya la reina de las consolas (en dura liza con Nintendo 64). Los plataformas 2D son cosa ya del oscuro pasado.

Entre tanto bombo y platillo, con Prince of Persia 3D e Indiana Jones and the Infernal Machine a la vuelta de la esquina, entra en escena sin hacer demasiado ruido Andy, un chavalín inventor con las suficientes agallas como para penetrar el mundo de la oscuridad y recuperar a su querido perro Whiskey. Se trata de Heart of Darkness.

No podía pasar que un título legendario como este viniese al mundo sin cierta polémica. Bueno, podía haber pasado, pero no ha sido el caso de Heart of Darkness. Amazing Studios invirtió cuatro seis años para desarrollar esta obra maestra —y luego desaparecer, todo hay que decirlo—. No es de extrañar que Virgin perdiera la paciencia y desistiera de apadrinar el título, lo cual dio una oportunidad a Interplay e Infogrames (conocida ahora como Atari) de publicarlo —tras una disputa entre distribuidores.

¿Quién está detrás de Heart of Darkness? Pues nada menos que Éric Chahi, el creador del también legendario Another World, y que de un tiempo a esta parte ha estado preparando una edición especial del juego para celebrar el 15º aniversario de su publicación. Ese estilo tan particular que Éric Chahi imprimió en Another World también se respira en Heart of Darkness.

Y en cierta manera, Éric Chahi tiene un lugar importante en la historia de los videojuegos. ¿No está Flashback claramente inspirado, tanto en estilo como en mecánica, en Another World? ¿Y los dos primeros juegos de la saga de Oddworld, Abe's Oddysee y Abe's Exoddus —¡qué grandes fueron!—, no comparten también ese mismo espíritu?

Dejemos atrás la introducción histórica para hablar del juego en sí, empezando por el envoltorio. Como podéis observar en la foto, la caja sigue el antiguo modelo de cartón de los juegos de PC, pero con muchísima elegancia. El estuche incluía además unas gafas 3D para poder revisionar el vídeo final del juego en tres dimensiones, a la usanza de aquellas películas que ponían en los cines en los 70/80.

Durante la instalación del juego se nos van explicando cómo funcionan los controles. Esto me da pie a explicar uno de los puntos débiles del juego: tiene un control muy exigente. Por eso, recomiendo encarecidamente usar un pad para jugar a Heart of Darkness.

El juego comienza con una intro, que si bien técnicamente ha quedado un poco desfasada, está muy bien llevada y dirigida. Descubrimos que Andy es un niño muy imaginativo pero que tiene miedo a la oscuridad. Una tarde, durante un eclipse de sol, el perro de Andy, Whiskey, es secuestrado por unas oscuras formas. Nuestro protagonista no pierde un minuto y decide emprender un largo viaje para recuperar a Whiskey, un viaje a un mundo hostil donde habitan las sombras, un viaje hacia el Corazón de la Oscuridad.

La mecánica del juego consiste en ir llevando a Andy a través de numerosas pantallas situadas en los más típicos entornos de los videojuegos: cavernas, volcanes, selvas, cuevas submarinas, etc. Hay dos tipos de pantallas:
  • Las que están llenas de enemigos, donde Andy tendrá que usar todas las armas que tenga a mano para deshacerse de ellos. Destacan aquí la cantidad de enemigos (principalmente sombras) que aparecen simultáneamente en pantalla y las múltiples y variadas animaciones que realizan cada uno de ellos. Por cierto, las sombras que atacan a Andy recuerdan mucho a aquellas que tantos problemas le daban a aquel par de críos que deambulaban por un enorme castillo buscando una salida (me estoy refiriendo a Ico).

  • Aquellas que tienen puzles a vida o muerte. Estas pantallas se resuelven principalmente mediante ensayo y error. Algunos puzles se reducen a pulsar el botón correcto en el momento adecuado y otros requieren ciertas dosis de ingenio, paciencia y observación. El problema aquí es que los errores que cometamos casi siempre suelen costarle la vida a Andy y nos obligarán a reiniciar la pantalla. Esto, unido a una dificultad bastante elevada, exasperaba con bastante facilidad al jugador y se convirtió en otro de los puntos negros del juego.
En lo que a gráficos respecta, son preciosos pero se dibujan a muy baja resolución (640x480), y para colmo sin ocupar el total de la pantalla. Tampoco importa demasiado porque la jugabilidad es totalmente absorbente. En cuanto a animaciones, los animadores se han recreado especialmente con Andy y con las sombras, con una calidad y variedad muy elevada. Es una pena, sin embargo, que el juego se mueva a una tasa de frames por segundo bastante baja.

Para terminar con el apartado técnico, hablaré un poco del sonido. Aunque hay muchos efectos de sonido y de bastante calidad, estos quedan eclipsados por la impresionante banda sonora, interpretada por la Orquesta Filarmónica de Londres. Así es, Heart of Darkness fue uno de los primeros juegos en los que su banda sonora ha sido grabada íntegramente por una orquesta, y suena de lujo. En cuanto a los diálogos, el juego está traducido y doblado al castellano, con algunas voces de dobladores conocidas; aunque choca un poco que no hayan doblado los gritos que hace Andy de vez en cuando durante el juego.

Heart of Darkness es, en suma, un juego brillante, pero quizás su compleja y por veces exasperante mecánica le haya hecho bastante daño como para poder triunfar en el mercado. Disfrutar de Heart of Darkness requiere tranquilidad y compromiso, dos cualidades que (para bien o para mal) ya no están presentes en muchos de los jugadores de hoy en día. A pesar de su inicial aspecto infantil, el juego destila humor negro y satírico por muchas de sus partes, en absoluto destinado a los para niños. Puede que esta contradicción entre el estilo visual y la temática real hayan influido en el escaso éxito que tuvo Heart of Darkness cuando salió a la venta.

Aquellos que estén dispuestos a aceptar el desafío que propone Heart of Darkness no se sentirán en absoluto defraudados. La odisea que Éric Chahi construye alrededor de Andy no es una aventura cualquiera, es una valiente inmersión en ese rincón oscuro del corazón donde guardamos los miedos y temores de aquel niño que una vez fuimos.

~
  • Computer Gaming World. Edición española. Números de julio y agosto de 1998.
  • Artículo de la Wikipedia dedicado a Heart of Darkness.
  • Página web de Éric Chahi. Permite descargar Another World.
EDITO: Corrijo un error en el título de la entrada.
EDITO: Según esta reciente entrevista, el desarrollo de Heart of Darkness no duró 4 años, ¡¡sino 6!!

Ya tengo trabajo

Pues para los que no lo sepáis, hoy he empezado a trabajar en el Instituto de Investigaciones Tecnológicas de Massachu... estooo, de Santiago de Compostela, en calidad de becario/bolseiro. Seguiré viviendo en Coruña, lo cual quiere decir que cada día me echaré entre pecho y espalda unos 150 km de viaje entre ires y venires.

En principio, el grupo del área de sistemas en el que me encuentro está trabajando en un proyecto para los PDAs que utilizan los guardias de los aparcamientos urbanos de La Coruña y Orense (la famosa O.R.A., los aparcamientos de líneas azules). Esto significa que tengo que aprender C# y el .NET Compact Framework, aparte de saber manejar Visual Studio .NET 2003. Menos mal que C# es parecido a Java. Y en ello estoy, esta semana y puede que la siguiente estaré en fase de aprendizaje para luego poder entrar a trabajar ya en serio en el proyecto.

¿Significa esto que me he olvidado de los videojuegos? En absoluto. Sigo atento a las diversas ofertas de trabajo que aparecen y seguiré trabajando para tener un lugar en la industria, ahora o más adelante. Entrar en la industria de los videojuegos no es fácil, como programador no conozco los entresijos de C++ ni del API de DirectX, como artista 3D estoy aún muy verde si me comparo con aquellos que ya llevan años dedicándose al diseño gráfico y como diseñador de juegos (que es lo que me gustaría ser), bueno, aún me falta experiencia en el desarrollo de juegos. Pero sigo intentándolo, y aprovecharé que Nae me da una oportunidad para demostrar que yo también puedo. Esperemos que no quede en agua de borrajas :D.

37 entradas

Hoy mi blog cumple un año. El 14 de enero del 2006 aparecía mi primera entrada, de manera un tanto vacilante, he de admitir :D. Y con esta, hoy ya van 37 entradas. No son muchas entradas, lo sé, pero sí las suficientes para que seguir escribiendo aquí esté de alguna forma justificado —al menos durante otro año más ;).


¿Ha salido el blog tal y como yo pensaba que saldría? Pues no exactamente. Cuando inicié este proyecto, pensaba escribir entradas más cortas y publicar una a la semana. El resultado es que el ritmo de publicación ha sido del todo irregular, y con entradas muy largas. Y sé que esto va un poco en mi perjuicio pues no es precisamente la mejor manera de atraer público al blog. En general, suele llevarme como mínimo una hora de media escribir y maquetar una entrada. Es mucho tiempo, lo que hace que suela pensármelo dos veces antes de escribir algo en el blog —hay entradas que me han llevado mucho más (llegando incluso a las tres horas)—.

Por todo ello, tomé la decisión de colocar al menos una imagen en cada artículo, porque entiendo que hace más ameno el texto, ayuda a descansar la vista y queda realmente muy bien. Desde hace unos cuantos artículos las imágenes que cuelgo están licenciadas bajo Creative Commons, porque entiendo que no puedo pedir que respeten la licencia CC a la que está sujeta mi blog si yo mismo ando rompiendo las normas poniendo fotos con copyright. Para encontrar imágenes me es especialmente útil este buscador que os enlazo aquí.

En cuanto a los artículos que he escrito, los hay mejores y peores, lo reconozco. Quizás, creo que con el que he quedado más contento ha sido con el De privacidad va la cosa, con el que supongo que he conseguido más visitas de lo habitual por eso de que me enlazó Topopardo —no tengo forma de saberlo exactamente, dado que no las cuento—, pero lo imagino :D. También me ha gustado ¿Y por qué no juegos de mesa? y Perdidos en el valle de los extraños. Me fastidia cuando me paso casi una hora escribiendo algo y no queda bien; ha sido el caso de Sí, ya está aquí, la entrada en la que hablo sobre el E3 y Wiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!!! —sí, cuando el nombre de la entrada es algo desafortunado, mala señal :P

Por último, quería hablar un poquillo de Blogger. Llevo ya un año con él, así que creo que tengo el suficiente bagaje como para poder opinar un poco. Primeramente, comentar que para la forma en que yo lo uso está bien, sobre todo después de la Beta. En serio, si eres un powerblogger probablemente Blogger se te quede corto, pero si sólo te preocupa escribir tu entrada y publicarla Blogger te da el resto del trabajo ya hecho: eliges una plantilla de diseño para el blog y ya puedes empezar.

La nueva versión de Blogger permite además tunear un poco el diseño sin tener que toquetear el código como en la antigua versión. Además, el hecho de poder usar mi cuenta Google con Blogger es para mí una gran ventaja (para otros puede que no).

Sin embargo, hay cosas que hecho de menos. El editor WYSIWYG de Blogger está bien, pero es un poco limitado. Tenía la esperanza de que lo mejorarán en la nueva versión, pero nada. Está muy bien, que conste, pero no es el Word, desde luego. Blogger tampoco da soporte a trackbacks, lo cual me parece un fallo importante.

Pero bueno, a ver si algún día lo ponen. Han puesto las etiquetas, lo cual ya en sí es una delicia. Habrá por ahí gestores de contenidos mejores y peores, pero mire usted, a mí Blogger me vale.

Y para acabar por fin esta entrada,

¡Feliz cumpleaños, Garthofismos!

Edito: Corregido el enlace de la foto.

¿Vemos lo que queremos ver?

Eduard Punset es uno de los divulgadores científicos más conocidos aquí en España. Aparte de su programa Redes, que creo que se sigue emitiendo a horas intempestivas, escribe también artículos en la revista XLSemanal y tiene su propio blog.

Precisamente leí un artículo suyo muy interesante en el XLSemanal en el que trataba el tema de la percepción. Varios de los puntos que comenta más o menos ya había llegado yo a concluirlos en alguno de esos momentos cuando estoy a solas y me pongo a filosofar ;D. Me ha gustado mucho la cita que hace del neurólogo Richard Gregory y que me atrevo a incluir aquí también:
Las percepciones son ilusiones controladas.

Todo lo que vemos es fruto de nuestra imaginación. Por ejemplo, los colores, como comenta Punset, no existen en realidad, no son más que diferentes longitudes de onda que nuestro cerebro interpreta como rojo, azul o verde. Así, existe una realidad que emite señales que nosotros percibimos e interpretamos para construir una idea del mundo.

Una idea del mundo, por tanto, inevitablemente sesgada, subjetiva. Comparativamente hablando seguimos dentro de la famosa caverna, viendo las sombras que se dibujan en una pared, sólo que alguien ha cerrado la puerta con llave y no podemos salir. Diréis que hoy en día existen máquinas capaces de captar señales que no podemos sentir por medios naturales, bueno, eso es casi como mirar por el rabillo del ojo ;)

Tenemos tendencia, además, a pensar que nuestra idea del mundo es la realidad. Tanto es así que cuando no percibimos algo, directamente pensamos que no existe. Es un poco como aquel acertijo que dice: «Si un árbol cae en medio del bosque y nadie puede oírlo, ¿suena el árbol al caer?»

Podemos responder que sí, que claro que suena, pero tras pensarlo un poco, desde el punto de vista científico, creo que la respuesta más acertada es que no, dado que el sonido sólo existe dentro de nuestro cerebro (lo que hay fuera no es más que aire vibrando). Entonces, cuando no percibimos algo y por tanto pensamos que no existe, ¿no estamos verdaderamente en lo cierto?

Para terminar, si la realidad no es más que una idea que nosotros generamos, un espacio de sensaciones en el que estamos situados en el centro, no parece del todo erróneo pensar que podemos alterar esa idea de realidad para satisfacer nuestra propia idea de la misma. Está claro que cada uno ve el mundo a su manera, pero puede que además creo que nosotros actuamos y percibimos, quizás inconscientemente, el mundo para satisfacer esa idea que ya tenemos de él.

Quizás te preguntes por qué siempre que sales a pasear y llevas el paraguas porque crees que va a llover, no llueve. ¿No será que realmente sabes que no va a llover, pero necesitas satisfacer esa idea que tienes del mundo según la cual cuando sacas el paraguas a la calle no llueve?

5 cosas que probablemente no sabes sobre mí (o sí)

Nacho, acabas de mandarme un meme muy cotilla. Yo, que trato de guardar mi privacidad en la medida de lo posible, me veo ahora entre la espada y la pared. ¿Qué hago? ¿Finjo que no lo he visto y paso de responder, o me atrevo con ello...?

Bah, venga, te respondo, pero ya que has hecho algo de trampas (porque un par de puntos ya me los conocía), yo redoblo las trampas XD:
  1. Estudié en un colegio público.
  2. Soy miope.
  3. No sé escribir con estilográfica, y lo he intentado :(
  4. Si me meto en cama con calcetines, estaré sin dormir pensando en los calcetines, hasta que finalmente termine por quitármelos.
  5. Me disgusta conducir, pero saqué el carnet a la segunda :P. Lo raro es que me gusta Gran Turismo, que alguien me lo explique.
Como ves, me he inspirado en ti :P. Y eso es todo. El que quiera seguir el meme y pueda con ello, aquí lo tiene.

¡Feliz Navidad 2006!

Hay ciertos momentos de nostalgia en que echo de menos aquellos tiempos de niñez donde el mundo parecía más sencillo. Por un lado, había buenos y malos y, yo, obviamente, estaba de parte de los buenos, que siempre ganaban. Aunque he de reconocer que los malos tenían su encanto, en especial porque podían hacer lo que les daba la gana: reírse en la cara del superhéroe, hacer explotar edificios y crear planes tan locos como geniales. De pequeño, me gustaba hacer de malo cuando jugaba con mi hermano, y a él le gustaba hacer de bueno, así que sobre eso no había discusión —discutíamos por otras muchas cosas :).

También en mi niñez pensaba que los mayores complicaban demasiado las cosas, que todo era mucho más sencillo y que, en cierta manera, cuando creciese todo sería un camino de rosas. De tal guisa, el mundo giraba entorno a mí y yo era el más listo del mundo...

A pesar de ser tan egocéntrico por aquel entonces —los niños suelen serlo—, afortunadamente he cambiado. Quizás a mi pesar, no lo tengo claro, también he dejado atrás aquella inocencia de aquel entonces. Ahora sé que el mundo seguirá girando aunque yo le diga que pare.

Creo que debemos aprovechar estas fechas para seguir mirando al mundo con ojos de niño. No de aquel niño solitario que miraba al mundo como si fuese a comérselo, pero sí como aquel niño inocente que podía confiar en los demás.

Queridos amigos y lectores,


Y próspero Año Nuevo.

Edge nº8

Llegas a tu kiosko habitual con la mirada anodina, pensando a ver qué traerá la Edge de este mes. El kioskero tenía la revista ya guardada para ti; y cuando ves que en la portada aparece un viejo escudo, gastado, curtido en cientos de batallas, con sencillos relieves y con la marca de los tres triángulos dorados labrada en su centro, no puedes evitar sonreír, y en tu mente vuelve a sonar aquella preciosa melodía...

Esta pequeña entrada, épica y a la vez ficticia, me sirve para presentar el número de noviembre de la revista Edge, con portada dedicada a una saga que es prácticamente en sí una leyenda en los videojuegos, La leyenda de Zelda. Quizás ésta sea la portada más bonita de todos los números de Edge publicados en España. Comento ahora algunos de los reportajes que más me han llamado la atención de la revista.

Empiezo con el del Tokio Game Show, que justamente en su décimo aniversario pasa por horas bajas. Condensar en dos páginas todo lo ocurrido durante el evento puede parecer quizás prepotente. Que nadie se lleve a engaño: lo es :P De todas formas, el artículo está muy bien y me ha hecho reír un poco, sobre todo por la forma de meterse con Sony. Al hilo del anuncio de la base de datos que Sony pretende crear donde se recogerán y se dará acceso a contenidos generados por los usuarios y desarrolladores para evitar posibles atascos en la industria actual (juegos, farmacéuticas, etc), comenta:

Fue frustrante que hubiera pocas referencias a la inminente aparición de PS3 [...]. Los que estaban siguiendo el discurso reaccionaron con risitas, miradas, cejas levantadas y también había quien pensaba, sin duda, que si Sony es capaz de resolver crisis monumentales como estas con tanta habilidad, debería olvidarse de los juegos y ponerse a buscar una cura para el cáncer.

Y, minutos más tarde, llegó. En agosto ya se anunció que Sony invertiría en el proyecto Folding@Home de la Universidad de Standford, que aprovecha los tiempos muertos de la CPU de ordenadores voluntarios para trabajar en la estimulación intensiva de desarrollo de proteínas.


Me alegra saber que el género de aventuras gráficas aún no está muerto del todo, en parte gracias a Jensen (creadora de Gabriel Knight) que comenta en una entrevista que está preparando un nuevo juego basado en la mecánica de point-and-click llamado Gray Matter. A mí los juegos de terror psicológico no me van mucho, pero tienen su nicho de mercado. De todas maneras, la Nintendo DS también parece un buen para desarrollar una aventura gráfica, a ver si los desarrolladores se animan.

Pasemos ya a hablar del corazón de la revista, los reportajes. Cómo no, el de este mes dedicado a la saga Zelda. Buenísimo el reportaje, hace un repaso bastante completo a todos los títulos publicados, que han encandilado a varias generaciones de jugones. El artículo termina con un breve análisis de las primeras horas de juego de Zelda: Twilight Princess, que no he leído para que el día que lo tenga pueda disfrutarlo al completo en todo su esplendor.

Más adelante aparece un reportaje de Wii, tratando algunos aspectos de esta consola. Me ha parecido encontrar algún que otro error técnico en lo referente a la barra sensora. Que a mí me conste, la barra sensora tiene de sensora sólo el nombre, pues en realidad no es más que un trozo de plástico con cuatro leds (dos en cada extremo) que emiten en infrarrojo, y se utiliza para que el usuario pueda apuntar con el mando a la pantalla.

En cuanto a análisis, este número habla sobre Okami, juego sobresaliente por el que se ha montado una plataforma para que venga traducido al español. El que sí no ha salido muy bien parado en su última aventura ha sido George Stobbart, protagonista de un Broken Sword que ya no es lo que era:

Los puzles, los enigmas tienen soluciones extrañas e impredecibles. Cecil acaba perdido y ofrece un resultado basado en ensayo y error. Peor aún, algunos sólo se resuelven si tiene lugar una estricta secuencia de acciones y diálogos.


Para quien no lo conozca, Charles Cecil es el director de esta emblemática saga. Ey, ¿no era eso de lo que se quejaba Ron Gilbert, creador de Monkey Island, cuando nos explicaba porque las aventuras gráficas apestan?

Llegamos al Fórum, o lo que es lo mismo, la sección de cartas de los lectores, y comprobamos que siguen las críticas a la revista. El lector de Edge es exigente, y hay alguna carta que está realmente bien. Que Edge continue.

¿Y por qué no juegos de mesa?

Según el Corte Inglés y demás centros comerciales, ya estamos en Navidades. Llega la época de las reuniones familiares, las cenas y los regalos. A la gente de mi edad, que ya no le damos tanto a los juguetes (en general), suele ser una buena opción regalarnos algún que otro videojuego. Y no me parece mal, pero aquí voy a hablar de otra opción perfectamente válida: los juegos de mesa.

No me gusta generalizar, pero tengo la impresión de que en España no somos muy dados a jugar a juegos de mesa. Quizás sea porque los que se venden mayoritariamente suelen ser el Monopoly, el Trivial Pursuit, el Pictionary, el Scattergories, el Party & Co., etc que prácticamente todos tenemos en nuestra casa. Sin embargo, existe un universo de juegos de mesa mucho más enorme, no necesariamente enfocados a un público infantil, con mecánicas lo suficientemente adictivas como para que unos amigos puedan pasar una tarde entretenida.

Devir es una editorial española afincada en Barcelona que tiene un buen surtido de juegos de mesa con mecánicas alejadas de los juegos tipo parchís —o sea, de dar vueltas alrededor de un tablero—. Podéis consultar su catálogo aquí. Mencionaré dos que me han llamado la atención y que aparecen además también en el catálogo del Corte Inglés:
  • La fuga de Colditz. Se trata de una reedición del clásico de los años 80 que había sido publicado por la ahora extinta editorial NAC. Cada jugador controla un equipo de prisioneros encerrados en una cárcel de máxima seguridad durante la 2ª Guerra Mundial, mientras que otro jugador controla al equipo de guardias encargados de impedir que los prisioneros se fuguen. La mecánica del juego consiste en que los jugadores van moviendo sus piezas por el tablero para consiguir cartas y objetos que les permitan lograr la fuga de algún prisionero y los guardas intentando frustrar cualquier plan de los demás jugadores.

    He tenido la oportunidad de echar una partida, y la verdad es que me ha gustado. Quizás su mayor problema es que inicialmente es un poco complejo y la acción de verdad tarda bastante en arrancar, mientras los jugadores no sitúan sus piezas en lugares estratégicos y consiguen el equipo adecuado. Puede parecer además que el jugador que juega como nazi tiene mucha más ventaja que los demás; esto es cierto, y es por ello que los demás jugadores deben aliarse para conseguir fugar a los prisioneros —aunque tampoco deben olvidar que están compitiendo entre ellos para intentar fugar al mayor número de prisioneros.

    Vamos, aunque no he podido probarlo demasiado lo recomiendo. Mi mayor temor con este juego es que al final no sé si a base de jugar partidas los jugadores acabarán descubriendo estrategias que siempre funcionan —a pesar del fuerte componente aleatorio del juego que proporcionan las cartas y los dados— y que esto acabe haciendo las partidas algo monótonas. Tengo que decir que, por las críticas que he leído, no parece que sea así. Igual mi mayor problema es encontrar suficiente gente para echar una buena partida :)

  • Colonos de Catán. Me interesé por este juego porque aparecía en el catálogo de juguetes del Corte Inglés al lado de La fuga de Colditz. Se trata de un juego bastante famoso según parece, originario de Alemania, y es lo más parecido a un Civilization que he visto nunca fuera del ordenador. Los jugadores, antes de empezar la partida, construyen una isla situando los diferentes tipos de tierra que producen distintos tipos de recursos. Al comienzo de la partida, cada jugador coloca dos poblados en la isla. Cada poblado proporciona a sus dueños cartas de recursos dependiendo de los tipos de terreno adyacentes al poblado y de una tirada de dados. Estos recursos pueden ser usados para comerciar con jugadores, obtener cartas especiales o construir carreteras, poblados o ciudades. El jugador que haya obtenido 10 puntos de victoria, determinados a partir del número de poblados o ciudades que posea el jugador y otras condiciones especiales, gana la partida. Si tenéis interés, os recomiendo seguir este tutorial interactivo (necesita javascript) para entender mejor la mecánica.

    El juego me ha interesado por varios motivos, entre ellos está el hecho de que el tablero se construye al azar, con lo cual no hay dos partidas iguales, y que un jugador no puede destruir a otro (puede fastidiarlo, eso sí). No he tenido oportunidad de probar una partida de verdad, pero a ver si lo cojo en el Corte Inglés y si tal ya lo comentaré con más detalle más adelante.
Me ha llamado también la atención que Devir tenga también en su catálogo el juego El Señor de los Anillos, más que nada porque su creador, Reiner Knizia, habla de su juego en el libro de diseño de juegos que estoy leyendo, Rules of play, y me he quedado con las ganas de probarlo. La mecánica está interesante: si no recuerdo mal cada jugador mueve su ficha por varios tableros que representan la Tierra Media intentando llevar el anillo al monte Destino (siguiendo el argumento de los libros de Tolkien); pero además hay otra ficha que también se mueve: se trata de Sauron, que no está controlado por ningún jugador y que intentará corromper a los demás jugadores para que no puedan llegar hasta el final. La idea de que los jugadores jueguen, no contra el tiempo ni contra los demás, sino «contra el destino» (representado por la ficha de Sauron) me pareció bastante interesante y, en cierto sentido, es bastante fiel a la idea del libro.

Otro juego que me ha llamado la atención, lo comentaban en el podcast Gaming Steve Episode 48, es Ticket to Ride. Muy someramente, el juego consiste en crear rutas comerciales entre distintas ciudades aprovechando las vías de ferrocarril que aparecen en el mapa (echadle un vistazo pinchando aquí). Todos los comentarios que hacían sobre el juego en el podcast me gustaron, sin embargo creo que aún no se ha publicado en España (y no sé si lo hará algún día). Si alguien viaja fuera de España y lo ve, que le eche un vistazo: tiene buena pinta.

Bueno, es posible que en este país quizás haya cierto rechazo social a los juegos de mesa que no sean el tute y el mus. Pero, la verdad, no tiene por qué ser así. Hay juegos de mesa buenísimos, con un diseño (visual y a nivel jugable) excepcional, divertidísimos, y que pueden ser un regalo estupendo para estas Navidades. ¿Alguien se atreve a añadir alguna propuesta en los comentarios?

ACTUALIZACIÓN: Afortunadamente, tengo que retractarme de una de las cosas que he comentado en este artículo. Me he enterado por el fantástico blog Juegos de Mesa (Eurogames) que Ticket to Ride sí ha sido publicado en España. La editorial Edge Entertainment lo ha publicado con el nombre de ¡Aventureros al tren! y fue nombrado juego del año en 2004.

En la página web del juego (por cierto, con bastante Flash) podéis ver que han salido dos ediciones básicas (una ambientada en Europa) y una expansión, y parece que próximamente van a lanzar una nueva expansión. También podéis seguir una explicación interactiva de cómo funciona el juego y si os gusta, comprarlo en la tienda online. Hala, ya no hay excusa para que no os subáis al tren :P

EDITO: Corrijo un error gramatical.

Nos discriminan (pero positivamente, eh) ... En fin :-/

Hoy toca post social, y algo incendiario. Agarraos al asiento ;).

Estos últimos días se han sucedido una serie de noticias muy relacionadas con el feminismo y la discriminación. Por cierto, yo siempre había entendido el feminismo como lo contrario al machismo; así, si al machismo le dicen "actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres" (RAE dixit), pues pensaba que el feminismo sería "actitud de prepotencia de las mujeres respecto de los varones"; pero resulta que no, que el feminismo pretende la igualdad de derechos entre hombres y mujeres (y lo dice la RAE, segunda acepción). Así que como solución, se ha empezado a utilizar el término «hembrismo», que la RAE aún no acepta y a mí, de momento, tampoco me termina de gustar.

La primera noticia que comento es ese intento del Instituto de la Mujer por introducir nuevos «palabros» que permitan que la lengua nos representen por igual (eso dicen). Según la directora de dicho instituto, quien habla únicamente de «miembros» excluye en su discurso a los miembros femeninos —a las mujeres, vamos—, así que propone en su lugar usar «miembros y miembras» (entre otras alternativas). Nos cargamos así por las buenas el género neutro, heredado (si no recuerdo mal) del griego, pues parece ser que para la presidenta del Instituto de la Mujer no cabe otra cosa que pensar que los nombres acabados en o son masculinos por antonomasia. No dice nada esta señora acerca de añadir también «palabros» al diccionario como «tenisto» (¡qué listo!), «atleto» (¡cateto!), etc. En este remolino de lengua al que nos ha arrastrado la repugnante corrección política, no sé yo si al final acabaremos hablando del estilo: «Los niños y las niñas buenos y buenas juegan con sus papás y sus mamás que los y las quieren mucho y mucha (¡ups!)».


Por otra parte, la violencia de género, o violencia doméstica, o como la quieran llamar, es uno de los temas más usados por los medios de comunicación hoy en día. Existe, se trata de casos muy graves y serios, y se nos ha impuesto una ley para intentar remediarlo. Más tarde, me entero en Menéame la otra cara de la realidad. Para quien no conozca Menéame, se puede definir como un lugar de marujeo acerca de Linux, la SGAE y Windows Vista :). Pero de vez en cuando salen noticias interesantes a portada, como ésta, en la que se nos comenta que muchos hombres no son capaces de superar una separación matrimonial y terminan suicidándose. En los divorcios, las mujeres tienen mucho más poder que los hombres. Y esto es así porque hay la ley las ampara más que a nosotros. Cito directamente del blog Alas Negras:
[...] Es muy fácil para una mujer desgraciar la vida de un marido incluso de un novio o solo un conocido. Basta una denuncia verbal, ni siquiera tienen que presentarse en comisaría y enseñar un moretón… les basta el teléfono para que la policía busque al hombre, le tome declaración y le encierre un día entero en un calabozo. En ningún otro país de Europa existe algo similar…

Os recomiendo leer la entrada entera porque es muy interesante. Parece que estamos pasando de una sociedad machista a una completamente hembrista (¡ay, no me gusta este término!). Una cosa es el clásico tópico de la mujer superinteligente y el marido estúpido. Lo vemos constantemente en la tele (bueno, yo ya veo poco la tele): mirad los anuncios de juguetes en los que se ve a la familia jugando a algo, veréis como el padre casi siempre hace de tonto... Lo vemos también en los Simpsons y en otras muchas series familiares: las mujeres son listas, educadas y limpias y los hombres estúpidos y violentos. Este tópico es todo un clásico y no es que esté mal (da mucho juego a cuentacuentos y publicistas), pero el problema viene cuando la sociedad empieza a creérselo.

Me atrevo a sugerir, por la cuenta que me tiene, la creación de un Instituto del Hombre, que nos «defienda» un poco de todo esto. A fin de cuentas, si las mujeres con su instituto pueden chupar del bote, ¿por qué no nosotros? Me imagino al director del Instituto del Hombre increpando con vehemencia a la RAE por no haber incluido en la última edición de su diccionario un término tan políticamente correcto como «persono» (para poder hablar con propiedad de personas que no son mujeres), presentando informes concluyentes pagados por nosotros acerca del predominio de la cultura «hembra» en los videojuegos, o promulgando la necesidad de que el Gobierno cree alguna que otra ley que discrimine a las mujeres, positivamente, claro. Y así, ya tendríamos el esperpento al completo, señores. Y señoras.

EDITO: Corrijo un pequeño error ortográfico.
EDITO: Corrijo un error de redacción.